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<channel><title><![CDATA[MAR&Iacute;A JOS&Eacute; PUNTE - Comentarios de cine]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine]]></link><description><![CDATA[Comentarios de cine]]></description><pubDate>Tue, 03 Feb 2026 22:09:38 -0800</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Captain Fantastic (2016). Dir.: Matt Ross]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/captain-fantastic-2016-dir-matt-ross]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/captain-fantastic-2016-dir-matt-ross#comments]]></comments><pubDate>Mon, 20 Feb 2017 15:55:17 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/captain-fantastic-2016-dir-matt-ross</guid><description><![CDATA[ La familia en movimiento aparece una vez m&aacute;s sugerida en el cartel publicitario bajo la figura de ese autob&uacute;s que est&aacute; asomando su trompa azul, bautizado como &ldquo;Steve&rdquo;. Hace pensar en el poster de otra pel&iacute;cula de las as&iacute; llamadas independientes, Miss Little Sunshine (2006), en el que por obvias razones el color predominante es el amarillo. Aqu&iacute;, por el contrario, domina el color azul. Tal vez para subrayar el car&aacute;cter ut&oacute;pico d [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/unknown_orig.jpeg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Picture" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;">La familia en movimiento aparece una vez m&aacute;s sugerida en el cartel publicitario bajo la figura de ese autob&uacute;s que est&aacute; asomando su trompa azul, bautizado como &ldquo;Steve&rdquo;. Hace pensar en el poster de otra pel&iacute;cula de las as&iacute; llamadas independientes, <em>Miss Little Sunshine</em> (2006), en el que por obvias razones el color predominante es el amarillo. Aqu&iacute;, por el contrario, domina el color azul. Tal vez para subrayar el car&aacute;cter ut&oacute;pico de este experimento familiar que, por donde se lo mire, representa la contracara de aquella otra pel&iacute;cula. En <em>Captain Fantastic</em> reaparece la familia, pero no al borde de su disoluci&oacute;n, sino m&aacute;s fuerte que nunca. No se trata de la mera perogrullada que sostiene eso de que la uni&oacute;n hace la fuerza. Sus protagonistas optan (literalmente) por entrenarse en una dura disciplina f&iacute;sica y mental para enfrentar lo que se avecina: corren por los bosques, escalan la monta&ntilde;a, cazan y pescan. &iquest;Anacronismo deliberado? Es que el enemigo no es interior; proviene de afuera. Es ese &ldquo;mundo exterior&rdquo; (<em>The Outside World</em>) ominoso, para el cual los ni&ntilde;xs no est&aacute;n al parecer preparados. Siempre seg&uacute;n los criterios definidos por ese mismo mundo exterior. Ahora, de lo que se trata es de poner en cuesti&oacute;n dichos par&aacute;metros, los que delinean al actual estado de cosas de esa fantas&iacute;a colectiva que se llama el &ldquo;Sue&ntilde;o Americano&rdquo;, y que trasvasa las fronteras materiales del territorio, tengan o no tengan muros.<br />La pel&iacute;cula empieza con una escena de iniciaci&oacute;n anacr&oacute;nica que evoca im&aacute;genes de lo que recordamos de <em>El Se&ntilde;or de las moscas</em>, sea en su versi&oacute;n narrativa o en la f&iacute;lmica, por la brutalidad del ser humano alejado de la civilizaci&oacute;n y arrojado a su estado primigenio salvaje. Pero esta impresi&oacute;n se desvanece con rapidez para dejar paso a otro imaginario, el de la robinsonada, la fantas&iacute;a de una existencia id&iacute;lica concentrada en las cosas que realmente importan para el sostenimiento de la vida. Nada de televisi&oacute;n, ni de las distracciones del mundanal ruido. No s&oacute;lo el ejercicio en la naturaleza pura y dura, como una condici&oacute;n indispensable para el sostenimiento de las funciones b&aacute;sicas de la supervivencia. Parte esencial de la existencia se encuentra en la lectura de libros y charlas en torno del fog&oacute;n: el &aacute;gape <em>unplugged</em>. El padre es todav&iacute;a, o nuevamente, el T&oacute;tem. Ben, interpretado por Viggo Mortensen (varias veces nominado por este rol y siempre aferrado a su mate), aglutina a sus polluelos, los seis hijxs cuyos nombres son &uacute;nicos, porque la consigna de la Familia Nueva es generar una forma de comunidad in&eacute;dita, apartada de la masificaci&oacute;n de la vida moderna. La madre, en cambio, est&aacute; ausente o ausentada. Es el espectro que retorna para dar indicaciones desde una dimensi&oacute;n inaccesible y, por lo tanto, incuestionable. La madre puede mantenerse como la inimputable por excelencia, mientras que el padre parece ser arrojado, muy a su pesar, a la contingencia de eso que se entiende por principio de realidad.<br /><br />La elecci&oacute;n que hace esta familia tan particular y que oscila entre un delirio conservacionista y un sano rechazo de la sociedad de consumo, aparece planteado como un proyecto leg&iacute;timo. Pero tal vez sea demasiado para un presente que, si bien dice proteger la elecci&oacute;n libre y la auto-determinaci&oacute;n del propio destino, acepta la diferencia siempre y cuando se mantenga alejada, marginada o bien circunscripta, pero lejos, no sea cosa de que se infecte al resto. O de que se atente contra el estilo de vida de las mayor&iacute;as auto-erigidas como la voz de la racionalidad. La demanda que va a ir asomando insidiosa es hasta qu&eacute; punto un padre puede decidir sobre los destinos de su progenie. De los seis ni&ntilde;xs, solo parece rebelarse uno, Rellian (Nicolas Hamilton). Los otros apoyan discursiva y materialmente el proyecto construido bajo el formato de un <em>collage</em> en donde se hibridan marxismo y budismo, ecologismo con una dosis de teor&iacute;as de g&eacute;nero. Curiosamente, los momentos de goce siguen estando a cargo de la cultura pop, como se ve en una de las &uacute;ltimas escenas en donde el ritual ancestral se baila al ritmo de <em>Sweet Child of Mine</em>. Maravillosa versi&oacute;n cantada por la hija mayor, Kielyr (Samantha Isler). Es una escena consoladora, pero, sobre todo, cargada de empat&iacute;a.<br />&#8203;<br />La pel&iacute;cula es bella por donde se la mire, y no sorprende que haya recibido una parva de nominaciones por parte del p&uacute;blico (&iquest;pero solo para una para el Oscar, la concesi&oacute;n de mejor actor para Viggo?). La pureza de los ideales defendidos a pesar de todo, casi como una rebeld&iacute;a sin causa, logran velar por momentos la excesiva bajada de l&iacute;nea, cierto manique&iacute;smo, que por suerte para todos se resuelve al final. Y es apuntalada por una dosis homeop&aacute;tica de humor, que demuestra la inteligencia de criticarse sin doblarse (desopilante la escena en donde deber&aacute;n pilotear ante el poder polic&iacute;aco la cuesti&oacute;n del &ldquo;<em>homeschooling</em>&rdquo;). La tentaci&oacute;n de dejar todo y mandarse a mudar atrapa al espectador solo por un rato, arrobado por esa corriente familiar que nos sit&uacute;a en la infancia. La infancia de la especie, pero tambi&eacute;n la que todxs y cada unx supimos tener. Ah&iacute; es que la pel&iacute;cula tambi&eacute;n evoca a otro personaje literario, Peter Pan en la Isla del Nunca Jam&aacute;s con su tropa de Ni&ntilde;os Perdidos. Si es que nos abre una perspectiva a nosotros, habitantes irredentos de las ciudades, en realidad el texto parecer&iacute;a estar diciendo que nos deberemos conformar con la resaca de la rebeli&oacute;n de los gloriosos a&ntilde;os setenta. Un traje rojo furioso, el viaje liberador, una eco-vida todav&iacute;a realizable dentro de los t&eacute;rminos permitidos por la vor&aacute;gine del mundo contempor&aacute;neo.<br /><br /></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Force majeure (2014), Dir.: Ruben Östlund]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/force-majeure-2014-dir-ruben-ostlund]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/force-majeure-2014-dir-ruben-ostlund#comments]]></comments><pubDate>Wed, 01 Feb 2017 14:02:01 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/force-majeure-2014-dir-ruben-ostlund</guid><description><![CDATA[ Es sabido: tanto las fiestas rituales c&iacute;clicas (Navidad, A&ntilde;o Nuevo, Pascua, Thanksgiving, y todos los modernos o multiculturales etc&eacute;teras) son escenario para que se despliegue la novela familiar. Es decir, para que estallen los conflictos larvados durante el resto del a&ntilde;o. Lo mismo sucede con las vacaciones. Este es el principio narrativo que da pie a esta pel&iacute;cula que elige como espacio del estallido de la familia nuclear sueca un centro de esqu&iacute; en l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:229px;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:1px;*margin-top:2px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/published/fuerza-mayor.png?1485967710" style="margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; border-width:0; max-width:100%" alt="Picture" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;">Es sabido: tanto las fiestas rituales c&iacute;clicas (Navidad, A&ntilde;o Nuevo, Pascua, Thanksgiving, y todos los modernos o multiculturales etc&eacute;teras) son escenario para que se despliegue la novela familiar. Es decir, para que estallen los conflictos larvados durante el resto del a&ntilde;o. Lo mismo sucede con las vacaciones. Este es el principio narrativo que da pie a esta pel&iacute;cula que elige como espacio del estallido de la familia nuclear sueca un centro de esqu&iacute; en los Alpes franceses. Con el t&eacute;rmino de &ldquo;nuclear&rdquo; se hace referencia a la familia &ldquo;tipo&rdquo;: pap&aacute;, mam&aacute;, nena, nene. Aunque en este caso faltar&iacute;a tambi&eacute;n el perro. O no pudieron llevarlo... no importa. Las vacaciones de esqu&iacute; se prestan para la promiscuidad familiar, como aparece muy subrayado en la pel&iacute;cula. El fr&iacute;o de veintid&oacute;s grados bajo cero afuera; la calidez de la madera adentro. Por fin todos podemos coincidir en una actividad com&uacute;n, desliz&aacute;ndonos suavemente por las pistas. La familia unida, en dulce mont&oacute;n (aqu&iacute; el colecho est&aacute; fuera de discusi&oacute;n). El hotel es moderno y confortable, pero al parecer sus habitaciones no ofrecen algo fundamental: espacio. Los padres salen a tener sus conversaciones &iacute;ntimas al pasillo, lo que hace evidente lo poco privada que termina siendo la vida intra-familiar. A&uacute;n a pesar de los esfuerzos continuados en mantenerla bajo presi&oacute;n en el <em>cocoon</em>.<br />&#8203;<br />Incluso para los que no vieron la pel&iacute;cula, el dato es conocido: el disparador es una avalancha.&nbsp; Esta tragedia que no llega a ser, finalmente es. Literalmente no pasa nada en el momento. La avalancha se diluye en una burlona nube de polvo. Pero las emociones van a seguir su curso y no van a parar hasta no llevarse a alguien puesto. O al menos eso es lo que se espera. Pero hay varias, y sutiles, vueltas de tuerca que demuestran cierta indefinici&oacute;n a la hora de realizar un diagn&oacute;stico sobre el futuro de la familia. De esta, o de cualquiera. La avalancha coloca sobre la mesa debates vinculados a la familia contempor&aacute;nea. Cuestiones del tipo de si contin&uacute;a siendo vigente la pareja estrictamente monog&aacute;mica o es posible vivir en una pareja abierta a varias relaciones paralelas. En defensa de la primera opci&oacute;n se expresa con aire de militancia la protagonista Ebba, mientras que la segunda est&aacute; representada por su displicente amiga, Charlotte. O acerca de la naturalizaci&oacute;n de los roles maternos y paternos en la crianza y protecci&oacute;n de los hijos. De nuevo, Ebba quiere demostrar que ella como madre reacciona antes que nada pensando en los polluelos, mientras que el (cretino) de su marido Thomas no s&oacute;lo los abandona ante el primer atisbo de peligro, sino que encima lo niega. Esto que parece quedar narrativamente certificado en esta escena inicial, la supuesta tesis, va siendo deshilvanada poco a poco, hasta quedar por cierto denegado llegando hacia el final. Sin que se lo niegue del todo, por otro lado. La &uacute;nica coherente termina siendo Charlotte, que no se baja del colectivo ni aunque la maten. Seguro que estaba bueno el conductor italiano.<br /><br />Lo que es interesante de la pel&iacute;cula es que se inscribe a partir de ciertos rasgos en el g&eacute;nero de terror, sin que haya derramamientos de sangre, cuchillazos en la ducha, o pasillos oscuros. La serenidad, tan n&oacute;rdica, encuentra su eco en las l&iacute;neas di&aacute;fanas del dise&ntilde;o de los muebles, las maderas claras, la ropa interior de lana azulina. Pero entretejida con esta atm&oacute;sfera pl&aacute;cida y vacacional, el exterior no da m&aacute;s que se&ntilde;ales de una violencia ni siquiera disimulada. Lo que se percibe del centro de esqu&iacute; son los permanentes ca&ntilde;onazos con los que se desatan las avalanchas, as&iacute; como las andanzas ruidosas de las orugas preparando las pistas al anochecer. O los medios de elevaci&oacute;n, que parecen a punto de quedarse varados en alg&uacute;n lugar inconveniente. El peligro est&aacute; ah&iacute;, siempre al acecho. Y esto tambi&eacute;n est&aacute; apuntalado por la &uacute;nica m&uacute;sica que rasga la serenidad contenida de los di&aacute;logos o silencios, unas pocas l&iacute;neas tomadas del Concierto No. 2 de Vivaldi. Hay algo que mete miedo, no se sabe bien qu&eacute;. Tal vez, hacer vacaciones de esqu&iacute;.<br /><br />Algunos apuntes est&aacute;n dedicados a la masculinidad. Uno se queda realmente pensando si Thomas es un mal padre, si algo del abandono que se hace evidente frente a la avalancha es un mero s&iacute;ntoma de algo que ven&iacute;a de antes. Pero en realidad esta soluci&oacute;n m&aacute;s bien banal del problema, no est&aacute; sostenida por la pel&iacute;cula. Thomas se ocupa de los chicos, es atento con ellos. Muestra empat&iacute;a con la bronca de su mujer. Si bien en un principio rechaza cualquier articulaci&oacute;n discursiva del tema (la denegaci&oacute;n es rotunda), despu&eacute;s se hace cargo. Llora, se golpea el pecho, se abraza con los chicos. Demuestra que un hombre que llora, o que se descarga gritando (lo que seg&uacute;n Mats le va a ahorrar dos a&ntilde;os de terapia), no se vuelve por eso d&eacute;bil, sino humano. Pero esta salida tambi&eacute;n ser&iacute;a muy f&aacute;cil. La pel&iacute;cula no da pie para resolverlo as&iacute; como as&iacute;. Queda claro que la heroicidad no puede ser m&aacute;s que una simulaci&oacute;n para consumo f&aacute;cil de los cr&eacute;dulos... &iquest;Los ni&ntilde;os? Ah, s&iacute;, los ni&ntilde;os. Son la tercera pata de este tri&aacute;ngulo amoroso. Los ni&ntilde;os se parecen a lo que son los infantes actuales, con sus desapegos y sus neurosis. Demandan por un lado, deniegan atenci&oacute;n por el otro. Se angustian ante el pensamiento de una posible separaci&oacute;n; pero hacen todo lo posible para enervar a los padres.<br /><br />La pel&iacute;cula tiene la debilidad de abusar de las met&aacute;foras. La avalancha, la m&aacute;s contundente de todas. Pero tambi&eacute;n la de la &ldquo;foto feliz&rdquo; del inicio. Basta con ver esa escena de la familia recibiendo instrucciones del fot&oacute;grafo profesional, para rumbear en direcci&oacute;n a donde quiere el relato. De ah&iacute; a los movimientos oscilantes entre la versi&oacute;n A y la versi&oacute;n B que encarnan los diversos amigos que ofrecen algo de aireamiento a la claustrofobia del n&uacute;cleo familiar. Ni que hablar de la escena medio surrealista en la que Thomas cae en la discoteca del hotel, diluy&eacute;ndose en esa masa de Neardentales europeos llenos de testosterona, que se desahogan de sus penas postmodernas tomando cerveza y gritando. Y&hellip; sigue siendo m&aacute;s accesible que ir al psiquiatra.</div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[ 	 	 	 The Grand Budapest Hotel (2014), Dir. Wes Anderson]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-the-grand-budapest-hotel-2014-dir-wes-anderson]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-the-grand-budapest-hotel-2014-dir-wes-anderson#comments]]></comments><pubDate>Fri, 04 Apr 2014 18:42:11 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-the-grand-budapest-hotel-2014-dir-wes-anderson</guid><description><![CDATA[ &nbsp;&iquest;Qu&eacute; se puede decir a prop&oacute;sito de la m&aacute;s reciente creaci&oacute;n de Wes Anderson? &iquest;Es posible pensar sobre esta pel&iacute;cula m&aacute;s all&aacute; de la fachada de merengue irisado de ese gran hotel que domina todas las perspectivas? Detr&aacute;s de tanto esteticismo y lujo de detalles, citas y juegos de intertextualidad, &iquest;hay algo sustancial que pueda permitir trascender el estado de mero ensue&ntilde;o? La mejor definici&oacute;n para est [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/3174965.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">&nbsp;&iquest;Qu&eacute; se puede decir a prop&oacute;sito de la m&aacute;s reciente creaci&oacute;n de Wes Anderson? &iquest;Es posible pensar sobre esta pel&iacute;cula m&aacute;s all&aacute; de la fachada de merengue irisado de ese gran hotel que domina todas las perspectivas? Detr&aacute;s de tanto esteticismo y lujo de detalles, citas y juegos de intertextualidad, &iquest;hay algo sustancial que pueda permitir trascender el estado de mero ensue&ntilde;o? La mejor definici&oacute;n para esta producci&oacute;n es la que le calza de fantas&iacute;a fe&eacute;rica, cuento de hadas o, en el m&aacute;s serio de los casos, homenaje. A la literatura (se cita a Stefan Zweig), al cine de entreguerras, a la actividad general de narrar muy en la tesitura de nueva variaci&oacute;n en torno de Scherezada: un relato que enmarca a otro, que enmarca a otro... din&aacute;mica que se puede bifurcar hasta el infinito. Hay parodia, obviamente, a esos g&eacute;neros a los que se homenajea, con buenos muy buenos, malos muy malos, pero sobre todo, con una artificialidad permanente tanto de situaciones, como de caracteres y de escenarios.<br /><span></span><br /><span></span>  La mejor manera de abordarla es aceptando el juego que se le propone al espectador de &ldquo;infancear&rdquo; la mirada. As&iacute; es como emergen entonces sensaciones que parecen enterradas y que apelan a una verosimilitud hundida en los sustratos de la infancia. La est&eacute;tica centro-europea ahonda sus ra&iacute;ces en esos cuentos tantas veces le&iacute;dos, contemplados, repetidos. En particular, en sus versiones de los hermanos Grimm. Una m&uacute;sica con melod&iacute;a de &ldquo;jodeln&rdquo; acompa&ntilde;a panoramas de Alpes con monta&ntilde;as abruptas, bosques nevados, rincones barrocos o Biedermeier, instant&aacute;neamente decodificados como b&aacute;varos o bohemios. Con toques de un Schiele que de pronto sale del closet y se reconoce como <em>queer;</em> de un Klimt vapuleado en el rinc&oacute;n. Con cajas rosadas de donde emergen tortas de colores pasteles (&iquest;los <em>macaron</em> que le sobraron a la producci&oacute;n de <em>Mar&iacute;a Antonieta</em>?), valga la redundancia.<br /><span></span><br /><span></span>  Se anuncia como una producci&oacute;n caracterizada por cierto exceso, sobre todo a partir de un elenco copioso, famoso, allegado al director, que quiere dar la impresi&oacute;n de participar por el placer de estar ah&iacute;. Es decir, funcionan m&aacute;s como un club de fans. Una vez vista la pel&iacute;cula, se tiene la sensaci&oacute;n de que dicha estrategia es parte de un pacto que el director ya tiene con el espectador, y que termina de completar la Galaxia W. Anderson, como un elemento m&aacute;s junto con la p&aacute;gina web de la pel&iacute;cula. Se puede decir que constituye una forma de Familia Anderson, la que se crea a partir de las afinidades y no de los lazos de sangre. En cierto modo, la pel&iacute;cula habla una vez m&aacute;s sobre los v&iacute;nculos familiares que se establecen m&aacute;s all&aacute; de la familia nuclear. Empiezan como alianzas que se arman en parte por la necesidad, por el contexto, pero tambi&eacute;n por la elecci&oacute;n. La familia carnal, por el contrario, suele ser m&aacute;s bien siniestra. En esta pel&iacute;cula, es lisa y llanamente pesadillesca. Pesadilla de <em>cartoon</em>, se entiende, con el malo estilizado de Dmitri Desgoffes-und-Taxis (Adrien Brody) y su contracara brutal de J.G. Jopling (Willem Defoe). La verdadera familia, entonces, es la que surge por las afinidades del gusto o del esp&iacute;ritu, por la solidaridad o el gesto aut&eacute;ntico de transmitir, sean conocimientos o herramientas para la vida. As&iacute; es como M. Gustave (Ralph Fiennes) adopta al joven Zero (Tony Revolori), quien luego devendr&aacute; Mr. Moustaf&aacute; (F. Mourray Abraham).<br /><span></span><br /><span></span>  El hotel se vincula con un espacio que es semi-privado y semi-p&uacute;blico, y combina muy bien con esa noci&oacute;n de familia. En tanto que propiedad suntuaria, se hereda. Pero a la vez, ese traspaso no es sangu&iacute;neo. Met&aacute;fora demasiado ben&eacute;vola de Europa, en este caso acepta al inmigrante, Zero, el muchacho que es una nada cuando llega, pero se convierte en Se&ntilde;or. Eso es posible porque existe a&uacute;n cierta forma de civilidad, la que sostiene casi como el &uacute;ltimo en su especie el Se&ntilde;or Gustave. La civilidad que es la que un nazismo, tambi&eacute;n de pel&iacute;cula, pone en seria amenaza. Como lectura hist&oacute;rica, la narraci&oacute;n resulta demasiado equ&iacute;voca. Este universo es claramente de fantas&iacute;a. Se apela a la miniaturizaci&oacute;n, con la estetizaci&oacute;n del pasado. Es todo un juego. Hay un poco de desorden producido por los hombres de gris, pero luego todo termina bien. Queda flotando una incomodidad no del todo precisa, si se piensa en el significado de la infancia como matriz de interpretaci&oacute;n. La mirada de la infancia no es ingenua, ni es rosada. Por eso es que en definitiva, m&aacute;s all&aacute; de la agradable sensaci&oacute;n que se tiene despu&eacute;s de haberse comido la torta, queda flotando la sensaci&oacute;n poco confortable de que falta decir lo m&aacute;s importante. Si ese mundo se acab&oacute; y s&oacute;lo quedan salones vac&iacute;os, &iquest;qu&eacute; es lo que provoc&oacute; la desbandada? &iquest;El abandono del glamour y los buenos modales por tedio y aburrimiento? &iquest;O la brutalidad desatada de un r&eacute;gimen incapaz de aceptar la diversidad, como justificaci&oacute;n de unas nada disimuladas ansias de apoderarse de todo? Las preguntas tambi&eacute;n se bifurcan. Pero ese es otro cuento.<br /><span></span><br /><span></span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[ 	 	 	 La tercera orilla (2014), Dir. Celina Murga]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-la-tercera-orilla-2014-dir-celina-murga]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-la-tercera-orilla-2014-dir-celina-murga#comments]]></comments><pubDate>Fri, 28 Mar 2014 21:14:31 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/-la-tercera-orilla-2014-dir-celina-murga</guid><description><![CDATA[ En su tercer largometraje de ficci&oacute;n, Celina Murga vuelve al espacio de la ciudad de Paran&aacute;, de donde es oriunda, siguiendo tal vez la idea de que si se quiere trascender fronteras, nada mejor que hablar de lo que realmente se conoce. En ese sentido, una historia que no narra en s&iacute; misma nada extraordinario, adquiere proyecciones y claroscuros que la llenan de matices y la vuelven sumamente atractiva. Se ve la maduraci&oacute;n desde la inicial Ana y los otros (2003), en un [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/4867453.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; none;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">En su tercer largometraje de ficci&oacute;n, Celina Murga vuelve al espacio de la ciudad de Paran&aacute;, de donde es oriunda, siguiendo tal vez la idea de que si se quiere trascender fronteras, nada mejor que hablar de lo que realmente se conoce. En ese sentido, una historia que no narra en s&iacute; misma nada extraordinario, adquiere proyecciones y claroscuros que la llenan de matices y la vuelven sumamente atractiva. Se ve la maduraci&oacute;n desde la inicial <em>Ana y los otros</em> (2003), en un camino que ya hab&iacute;a dado una pel&iacute;cula, <em>Una semana solos</em> (2007), notable por esa rara combinaci&oacute;n entre sencillismo y complejidad. Tiene que ver con el abordaje que hace de lo familiar desde sus costados inquietantes, lo que Freud bautiz&oacute; de lo <em>Unheimlich</em>. Las tramas suelen ser muy simples; el tratamiento de los personajes y de los recursos tambi&eacute;n. Pero la sensaci&oacute;n final para el espectador, es de haber presenciado algo, si no tr&aacute;gico, al menos cargado de una tragedia ominosa, como si fuera una tormenta que no termina de estallar. En honor a la verdad, en <em>La otra orilla</em> se produce el estallido, al menos su antesala. No es necesario mostrar todo. La premisa de &ldquo;menos es m&aacute;s&rdquo;, le da muchos frutos en esta producci&oacute;n. Lo central del film es la atm&oacute;sfera pesada que se va creando desde los detalles m&aacute;s cotidianos e insignificantes, aquellos que se nos pasan m&aacute;s bien inadvertidos. A partir de una frase dicha a destiempo se construye una cierta negaci&oacute;n a ver al otro en tanto que otro y no mera proyecci&oacute;n de uno mismo. O bajo la forma de una advertencia a la que no se le presta atenci&oacute;n, porque es m&aacute;s importante concentrarse en lo nimio, por eso de que cada d&iacute;a tiene su propio af&aacute;n.<br><span></span><br><span></span>  En principio se la puede definir como una historia de pasaje de la infancia a la siguiente etapa, la que suele llamarse de la juventud. El personaje central, Nicol&aacute;s (Ali&aacute;n Devetac), es un adolescente. Est&aacute; cursando el &uacute;ltimo a&ntilde;o del colegio secundario y ya piensa en la carrera universitaria. Es el hijo mayor de una familia algo particular. No alcanza con definirla como ensamblada, o &ldquo;patch-work&rdquo;, porque la paternidad aparece ejercida a medias. El padre tiene dos familias a la vez, desde una modalidad que adquiere algo de perverso, en direcci&oacute;n al sadismo, porque las dos conviven en la misma ciudad. Vive con uno de los n&uacute;cleos familiares, mientras que mantiene al otro que es m&aacute;s numeroso (madre con tres hijxs). No se aclara el contexto que ha llevado a esta situaci&oacute;n. La mirada del espectador alcanza a ver algunas escenas en la vida de esta configuraci&oacute;n tan particular, pero que se le hace no tan ex&oacute;tica. La mujer &ldquo;segundona&rdquo;, mam&aacute; de Nicol&aacute;s, es consciente de su rol; pero al parecer, la mujer &ldquo;primera&rdquo; no. Esto abisma a los personajes en una serie de subterfugios, silencios, mentiras, negaciones, de las que los adultos no se hacen cargo, lo que obliga a los ni&ntilde;os a asumirlas. Lo m&aacute;s notable de la pel&iacute;cula, entonces, es el tratamiento que se hace de los personajes infantiles y de la mirada a partir de ellos. Se trabaja el mundo de la infancia desde su lucidez y permanente interpenetraci&oacute;n con el de los adultos. Excelente el trabajo de cruces de miradas, soslayos, desviaciones, que dan materialidad a las intensidades, todo eso que circula pero no adquiere un nombre.<br><span></span><br><span></span>  La figura paterna, el Jorge al que da cuerpo Daniel Veronese, est&aacute; delineada tambi&eacute;n desde la sobriedad de recursos. Lo cual habla de hasta que punto se evit&oacute; un trazo grueso en el que hubiera sido muy f&aacute;cil aterrizar. No deja de ser la materializaci&oacute;n del paternalismo m&aacute;s burdo, de la sociedad patriarcal con todos sus vicios y violencias. Tal vez, ese &uacute;nico momento grotesco se pueda encontrar en la escena de la whisquer&iacute;a. Aunque como todos sabemos que sin clientes no hay prostituci&oacute;n, es evidente que no adolece de verosimilitud. El parricidio en la pel&iacute;cula no pasa de lo simb&oacute;lico y no llega a ser material, como en la pel&iacute;cula de Luc&iacute;a Puenzo <em>El ni&ntilde;o pez</em>. Sin embargo, en ambas anida la misma furia, resultado de una sensaci&oacute;n muy profunda de incomprensi&oacute;n, una brecha generacional que se exhibe como una herida sin aparente posibilidad de cicatrizaci&oacute;n. Padres cultivados, representantes de una clase empoderada, deseosos de transmitir una herencia. Lo &uacute;nico que logran es que todo estalle por los aires. La raz&oacute;n tal vez sea que ese deseo no se reconoce en el otro ni lo tiene como destinatario. Los gestos de transmisi&oacute;n s&oacute;lo revelan narcisismo.<br><span></span><br><span></span>  Se agradece profundamente la escena del karaoke. No s&oacute;lo por la manera en que se manifiesta la fuerza adolescente a trav&eacute;s de la poes&iacute;a y del arte, aunque sea ajeno y se ejerza por imitaci&oacute;n. Andrea y Nicol&aacute;s corporizan en ese momento la felicidad, que si bien es pasajera y humilde, es una se&ntilde;al de autenticidad, de todo el potencial que est&aacute; ah&iacute; y que los adultos no suelen ver. Funciona en contraste magn&iacute;fico con la decadencia y la tristeza de la whisker&iacute;a. Los rescata y nos rescata de la depresi&oacute;n, en un pasaje de enorme empat&iacute;a. Ser&aacute; tal vez porque los dos le ponen voz y cuerpo a Charly Garc&iacute;a, a &ldquo;Rezo por vos&rdquo;. Entonces es posible entender que el acto final de Nicol&aacute;s responde a una forma rara de amor, ese &ldquo;amor sagrado&rdquo; que implica asumir una subjetividad aut&oacute;noma, a pesar de las consecuencias y aunque les duela a los dem&aacute;s.<br><span></span><br><span></span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La vida de Adèle (2013), Dir. Abdellatif Kechiche]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/la-vida-de-adle-2013-dir-abdellatif-kechiche]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/la-vida-de-adle-2013-dir-abdellatif-kechiche#comments]]></comments><pubDate>Thu, 20 Mar 2014 22:25:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/la-vida-de-adle-2013-dir-abdellatif-kechiche</guid><description><![CDATA[ Abordar una pel&iacute;cula que llega con una importante carga de expectativas siempre resulta un poco injusto para la pel&iacute;cula. Pero es el precio que tienen que pagar por venir con un premio pesado como la Palma de Oro del Festival de Cannes. Si es que este tipo de premios le juegan a favor o en contra, en realidad es una cuesti&oacute;n que responde a la l&oacute;gica del mercado y cada d&iacute;a menos a la excepcionalidad o la calidad. Se aplica bastante a este caso. Ya se ha dicho y [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/2610748.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">Abordar una pel&iacute;cula que llega con una importante carga de expectativas siempre resulta un poco injusto para la pel&iacute;cula. Pero es el precio que tienen que pagar por venir con un premio pesado como la Palma de Oro del Festival de Cannes. Si es que este tipo de premios le juegan a favor o en contra, en realidad es una cuesti&oacute;n que responde a la l&oacute;gica del mercado y cada d&iacute;a menos a la excepcionalidad o la calidad. Se aplica bastante a este caso. Ya se ha dicho y escrito mucho sobre esta producci&oacute;n, que no s&oacute;lo aparece en las listas de los t&iacute;tulos top del cine independiente, sino de las mejores del a&ntilde;o pasado. Aqu&iacute; va mi comentario.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  La primera impresi&oacute;n es que se trata de otra pel&iacute;cula francesa m&aacute;s, pero un poco m&aacute;s larga. Bastante m&aacute;s larga. Tres horas de m&aacute;s de lo mismo. Es decir, Cannes <em style="">meets</em> Hollywood. En ese sentido, la pregunta gira alrededor de cu&aacute;l es la tan mentada novedad premiada. No es que sea mala. El cine franc&eacute;s sigue ofreciendo en parte un alivio a una est&eacute;tica de lo espectacular-sin-contenido, que es el signo del actual cine de entretenimiento. Y lo que <em style="">La vida de Ad&egrave;le</em> pone en escena es la est&eacute;tica del cine-tiempo, que le da al espectador la posibilidad de ver y pensar a la vez, de detenerse y seguir los pasos de esos personajes que ocupan la pantalla, o que se salen de la pantalla para introducirse en su universo, sin necesidad del recurso al 3D. Vale entonces la morosidad, que por momentos se convierte en tedio, y por momentos en delectaci&oacute;n.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  En cuanto a la discusi&oacute;n por el realismo, que se vincula antes que nada con la verosimilitud o con el pacto hacia el espectador, convengamos en que resulta demasiado ingenua para interpretar esta como cualquier otra pel&iacute;cula. El cine es artificio, algo que est&aacute; bastante fuera de discusi&oacute;n a esta altura del partido. La pel&iacute;cula no es m&aacute;s realista que cualquier texto y su literariedad aparece subrayada desde el comienzo por el hecho de que abre y cierra con escenas de literatura. Una clase de la escuela media leyendo a Marivaux; una clase de escuela primaria leyendo literatura infantil. En el medio un periplo sumamente arbitrario de una muchacha en apuros. Lo de arbitrario es porque no se trata s&oacute;lo de una cuesti&oacute;n de montaje y selecci&oacute;n, algo esencial al cine. C&oacute;mo narrar si no, varios a&ntilde;os de la vida de alguien en tres horas. Abrir y cerrar con escenas de lectura da una cierta pista para entender lo literario, el funcionamiento del artificio.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  Eso me lleva a pensar, adem&aacute;s, lo siguiente. En la primera escena los estudiantes leen en clase con el profesor <em style="">La vie de Marianne</em> de Pierre de Marivaux, texto que es comentado y parafraseado. La selecci&oacute;n del fragmento le&iacute;do en clase tiene que ver con la peripecia que da comienzo a la acci&oacute;n, el encuentro fortuito pero crucial entre Ad&egrave;le, la ni&ntilde;a supuestamente proletaria, y Emma, quien desde ese momento queda a cargo de su educaci&oacute;n sentimental. En otro momento, los estudiantes comentan en clase con otra profesora la tragedia de S&oacute;focles, <em style="">Ant&iacute;gona</em>. Nada m&aacute;s, y nada menos. La adolescente rebelde que cuestiona a la Ley paterna y al Estado. Marivaux, en quien creo que tambi&eacute;n suele pensar Woody Allen, pone en escena experimentos a los que somete a una serie de personajes que sirven m&aacute;s para resolver tesis planteadas racionalmente de antemano que a profundizar en ideas o sentimientos. Son como marionetas, a las que se coloca en un escenario y se les proponen algunos desaf&iacute;os, juegos de amor y desencuentro. Tal parece ser, as&iacute; lo veo, la din&aacute;mica de esta pel&iacute;cula. A pesar de la insistencia obsesiva de la c&aacute;mara en retratar primeros planos (de hecho la pel&iacute;cula consta m&aacute;s de primeros planos que de otra cosa), no llegamos ni remotamente a palpar los sentimientos, deseos, ansiedades, temores, de estos personajes. Ni siquiera los de Ad&egrave;le, centro absoluto de toda el asunto. Incluso, para ser justos con Emma, su reacci&oacute;n rayana en la neurastenia que termina con la violenta escena del repudio de Ad&egrave;le, aparece como surgida de la nada, no tiene ni un antes ni un despu&eacute;s. S&iacute;, ya se la hab&iacute;a visto flirteando en la fiesta con otra; se la ve tambi&eacute;n en pareja con ella un tiempo m&aacute;s tarde en el momento de su consagraci&oacute;n como artista. Pero falta todo el desarrollo de la relaci&oacute;n entre ella y Ad&egrave;le, escatimado a la mirada del espectador que deber&aacute; adivinar el tedio, los rasgu&ntilde;os y moretones que se producen con la convivencia. Ni que decir de la manera en que a partir de la primera hora de proyecci&oacute;n el entorno social de Ad&egrave;le se evapora en el aire. De pronto, no tiene m&aacute;s familia, ni amigos, ni nada. S&oacute;lo colegas de trabajo. Es ella sola y su circunstancia. Pasando a &eacute;sta, su lesbianismo queda entonces en el centro de la escena. En ese sentido, la pel&iacute;cula tiene el m&eacute;rito de dar visibilidad a un amor l&eacute;sbico, un tema que si bien no es infrecuente en el cine, pasa bastante desapercibido para la cr&iacute;tica de cine o la recepci&oacute;n en general. Es un tema que queda relegado (no sin alivio) a los festivales de cine <em style="">queer</em>.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  Pero (siempre hay un pero), volvamos a lo espinoso. Y aqu&iacute; debo decir que la pel&iacute;cula no me gust&oacute;, aunque pienso que es una buena pel&iacute;cula, es decir, una que permite pensar y debatir y no dejar indiferente. Si la miro desde las premisas de las te&oacute;ricas cr&iacute;ticas feministas de cine, y me remonto a 1975 y al famoso texto de Laura Mulvey &ldquo;Visual Pleasure and Narrative Cinema&rdquo;, se justifica que la autora de la historieta que sirvi&oacute; de base al texto haya criticado la pel&iacute;cula por mis&oacute;gina. No s&eacute; si yo llegar&iacute;a tan lejos, pero lo cierto es que no es una pel&iacute;cula sensible a las exigencias de un cine feminista. Hay una fechitizaci&oacute;n de la imagen femenina, tal y como la criticaba Mulvey, la mirada que encara a la mujer como fetiche, que erotiza la imagen, que la convierte en mero objeto de la mirada patriarcal. Hay m&aacute;s que suficientes escenas de Ad&egrave;le, (y se suma un nuevo <em style="">sex symbo</em><em style="">l </em>a la lista que va de Marilyn Monroe a Sylvia Kristel) alias Ad&egrave;le Exarchopulos... durmiendo. La c&aacute;mara se enamora de esa bella durmiente. Pero no se la ve en su vida cotidiana como sujeto activo. Es tambi&eacute;n bastante cuestionable la puesta en confrontaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales, que se suponen encarnan Ad&egrave;le y su medio, con las pol&iacute;ticas de diversidad de g&eacute;nero, colocadas del bando de Emma y C&iacute;a. &iquest;Son dos bandos irreconciliables, separados por una mera cuesti&oacute;n de clase y/o educaci&oacute;n? &iquest;Emma no se interesa por las manifestaciones en favor de los inmigrantes y los estudiantes, etc.? &iquest;Tanto lo cuesta a Ad&egrave;le incorporar los avances en derechos sexuales como parte de la otra lucha? &iquest;Todo pasa entonces por o comemos spaghetti bolognese o comemos ostras?<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  En el fondo, cabe la pregunta acerca de qu&eacute; tan desprejuiciado es el abordaje de un tema que merece ser tratado, el amor entre mujeres, realizado a partir de una mirada que no entiende la especificidad de la diferencia, del ser mujer. Una pareja, es una pareja, es una pareja... Pero la pel&iacute;cula no pone en escena a una pareja, su enamoramiento, ascenso, descenso, crisis, sino que se queda tildada con una mujer en estado de transici&oacute;n, congelada en el &aacute;mbito en donde resulta m&aacute;s inofensiva, el de la imagen.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[My blueberry nights (2007), Dir. Wong Kar Wai]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/my-blueberry-nights-2007-dir-wong-kar-wai]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/my-blueberry-nights-2007-dir-wong-kar-wai#comments]]></comments><pubDate>Fri, 14 Mar 2014 21:47:17 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/my-blueberry-nights-2007-dir-wong-kar-wai</guid><description><![CDATA[ Este director cuya particularidad reside m&aacute;s bien en crear atm&oacute;sferas, se ejercita aqu&iacute; en una pel&iacute;cula &ldquo;americana&rdquo;, aunque no haya sido la primera en atravesar el oc&eacute;ano. La primera hab&iacute;a sido Happy Together (1997) que transcurre en Buenos Aires. En My Blueberry Nights retorna una vez m&aacute;s al tema obsesivo de los desencuentros amorosos, de la pregunta en torno a qu&eacute; necesidad hay de sufrir por amor. En la versi&oacute;n "argent [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/5235381.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">Este director cuya particularidad reside m&aacute;s bien en crear atm&oacute;sferas, se ejercita aqu&iacute; en una pel&iacute;cula &ldquo;americana&rdquo;, aunque no haya sido la primera en atravesar el oc&eacute;ano. La primera hab&iacute;a sido <em>Happy Together</em> (1997) que transcurre en Buenos Aires. En <em>My Blueberry Nights</em> retorna una vez m&aacute;s al tema obsesivo de los desencuentros amorosos, de la pregunta en torno a qu&eacute; necesidad hay de sufrir por amor. En la versi&oacute;n "argentina" del desenga&ntilde;o, y a pesar del extra&ntilde;amiento que muy bien trabaja desde el exilio y el desarraigo de dos hongkoneses, logra captar mucho de la desesperaci&oacute;n de una ciudad que va camino al derrumbe. En la versi&oacute;n &ldquo;yankee&rdquo;, es m&aacute;s la mistificaci&oacute;n de esa cultura de ne&oacute;n y de tartas lo que baraja como si fuera un juego de caleidoscopio. Hay una evidente evocaci&oacute;n a Edward Hopper, tan amado por los cineastas a la hora de hacer cine costumbrista o de parodiarlo. Pero tal vez esto se deba al marco de referencia que ofrece el espacio del caf&eacute;. De ah&iacute; se sale, all&iacute; se vuelve, para cerrar un periplo que dura casi un a&ntilde;o. M&aacute;s exactamente, trescientos d&iacute;as.<br /><span></span><br /><span></span>  La pel&iacute;cula intenta ser t&aacute;ctil y gustativa, cuando de tanto en tanto la pantalla se ve cubierta por el helado en el momento de derretirse sobre la tarta caliente de ar&aacute;ndanos, las &ldquo;blueberries&rdquo; del t&iacute;tulo. Se juega a un tipo de visi&oacute;n fragmentada, como biselada. La mirada aparece continuamente obstruida por las letras de los ventanales del caf&eacute;, por los carteles. Y la fragmentaci&oacute;n se subraya con la l&iacute;nea del metro que corta la noche, suspendido en lo alto. Esta imagen, que podr&iacute;a hacer pensar en la modernidad y sus ciudades llenas de solitarios, produce el efecto contrario, de anacronismo. En gran medida, porque todo es retro, como en las pel&iacute;culas anteriores, citadas de diversas maneras: <em>Chungking Express</em> (1994), <em>In the mood for love</em> (2000), <em>2046</em> (2004). Todo remite a una iconograf&iacute;a de la que este director parece haberse adue&ntilde;ado, y que incluye desde la m&uacute;sica hasta la saturaci&oacute;n de colores, pero sobre todo las luces. Estridentes, tenues, blancas, de colores. Se suceden como los brillos de una bola de espejos que queda girando despu&eacute;s de que pas&oacute; la fiesta.<br /><span></span><br /><span></span>  En cuanto al relato, es la historia de Elizabeth, Lizzy (Norah Jones), y del trabajo que tiene que llevar adelante para superar el abandono de su pareja. Por momentos se la ve m&aacute;s furiosa que enervada. Pero queda claro que se encuentra presa en la melancol&iacute;a. La decisi&oacute;n de irse de viaje resulta muy acertada. Ya lo aconsejaba hace mucho Lito Nebbia. New York, Memphis, Nebraska... la pel&iacute;cula cita al g&eacute;nero de la <em>road-movie</em> sin pertenecer a &eacute;l, como si se hiciera cargo de que no es una pel&iacute;cula norteamericana. De ese modo la historia de Lizzy empieza a desplegarse como un biombo, y las caras de las otras y otros que va encontrando en sus nuevos destinos no son m&aacute;s que diversas maneras de verse a s&iacute; misma, como en espejo. En parte, es una manera de decir que no es la &uacute;nica que sufre, ni mucho menos la m&aacute;s desdichada. Una vez relativizado su dolor, puesto en contexto, le queda entonces espacio para poder no s&oacute;lo observar, sino actuar. Se topa primero con el desastroso matrimonio de Arnie (David Strathairn) y Sue Lynne (Rachel Weisz), muy aut&oacute;ctonos los dos, con sus acentos y su violencia pasional. Lizzy escucha y tambi&eacute;n protege; sabe abrazar cuando es necesario. M&aacute;s bien tr&aacute;gica, la experiencia de esta pareja sure&ntilde;a la confronta con la vulnerabilidad tanto de hombres como de mujeres, y con el fracaso a pesar del amor. Luego le toca seguir viaje y su siguiente escala ser&aacute; m&aacute;s pintoresca. Trabaja en un casino, lo que le permite no s&oacute;lo encontrar a Leslie, una Natalie Portman vulgar y desenfadada, sino darse cuenta de que al fin el amor no es m&aacute;s que una adicci&oacute;n. Si ya se hab&iacute;a visto el v&iacute;nculo entre amor y alcohol, ahora se trata de otro vicio, el juego. Uno se juega todo en la mesa y no hay racionalidad que valga. Se gana o se pierde. A veces toca una cosa, a veces la otra. Es el azar, que le dicen.<br /><span></span><br /><span></span>  Darse cuenta de que ella, como todos, existe a partir de la mirada del otro, le permite entonces volver e intentar de nuevo con Jeremy (Jude Law), que la estaba esperando. Se invierte el mito cl&aacute;sico de Ulises y Pen&eacute;lope. Ella sale, manda postales; &eacute;l se queda haciendo pasteles. En ese sentido, es un relato que visibiliza mucho a las mujeres. Y no desde la simple delectaci&oacute;n, aunque hay mucho de esto en una c&aacute;mara que est&aacute; fijada en los rostros. Son mujeres fuertes y aut&oacute;nomas, que se permiten tener como fetiche al auto, la quintaesencia del American Dream, ya no un par de zapatos. Lizzy ahorra para comprarse un Buick. Leslie comete su peque&ntilde;o parricidio simb&oacute;lico robando el Jaguar del pap&aacute;. Sue Lynne, una mujer de otra &eacute;poca, una <em>pin-up</em> si se quiere, se sube con total elegancia a su descapotable, del cual alardea. Cada mujer, un estilo. Todas distintas, todas en la ruta.<br /><span></span><br /><span></span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Beginners (2010), Dir. Mike Mills]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/beginners-2010-dir-mike-mills]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/beginners-2010-dir-mike-mills#comments]]></comments><pubDate>Thu, 06 Mar 2014 18:28:40 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/beginners-2010-dir-mike-mills</guid><description><![CDATA[ La vi por primera vez en una avi&oacute;n y me gust&oacute; tanto que la volv&iacute; a ver. Quer&iacute;a corroborar que no hab&iacute;a sido s&oacute;lo una impresi&oacute;n pasajera. Se trata de una historia de educaci&oacute;n sentimental, pero que se abre en dos direcciones, la de un hijo ya adulto y la de un padre hacia el final de su vida. La pel&iacute;cula reflexiona tambi&eacute;n sobre la memoria, su funcionamiento, y los pasos necesarios para poder llevar a cabo el trabajo de duelo. [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/4147231.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">La vi por primera vez en una avi&oacute;n y me gust&oacute; tanto que la volv&iacute; a ver. Quer&iacute;a corroborar que no hab&iacute;a sido s&oacute;lo una impresi&oacute;n pasajera. Se trata de una historia de educaci&oacute;n sentimental, pero que se abre en dos direcciones, la de un hijo ya adulto y la de un padre hacia el final de su vida. La pel&iacute;cula reflexiona tambi&eacute;n sobre la memoria, su funcionamiento, y los pasos necesarios para poder llevar a cabo el trabajo de duelo. No s&oacute;lo los administrativos, aunque &eacute;stos aparecen consignados. De ah&iacute; el uso del <span><em>flashback</em></span> para narrar, los cambios de perspectiva, la fragmentaci&oacute;n, la vacilaci&oacute;n (&iquest;ten&iacute;a un <span>sweater</span> a rombos o un <span>sweater</span> violeta cuando hizo su anuncio?). Se inserta no s&oacute;lo en una perspectiva familiar o individual, sino tambi&eacute;n colectiva y social.<br /><span></span><br /><span></span>  La narraci&oacute;n empieza con la muerte del padre, Hal Fields, maravilloso Christopher Plummer. Abre con su muerte, pero nos muestra a un Hal m&aacute;s vivo que nunca, como si su vida hubiera comenzado reci&eacute;n ah&iacute;. Para ser exactos, su verdadera vida comienza cuando muere su esposa Georgia, viudez que le permite realizar la postergada salida del <span><em>closet</em></span>. Sale con bombos y platillos, con fuegos artificiales, con la desmesura que busca recuperar en un breve espacio de tiempo (el hombre tiene 75 a&ntilde;os) todo lo que hubiera debido caber en esa vida anterior y no tuvo lugar. El amor, el romance, la militancia, las rondas de amigos, la sexualidad.<br /><span></span><br /><span></span>  La historia est&aacute; narrada desde la perspectiva de Oliver, un melanc&oacute;lico Ewan McGregor, que intenta recoger los pedazos en que se convierte su propia vida luego de estas dos muertes. Un rompecabezas. La vida de Oliver parece ir en sentido contrario, ya naci&oacute; viejo. A los 38 a&ntilde;os se ve como la persona m&aacute;s triste del planeta. Teoriza sobre la tristeza, la dibuja, la destila en cada uno de sus gestos. Enerva a sus amigos que lo quieren igual, a pesar de su obsesivo regodeo en la apat&iacute;a. Es un buen hijo de su padre, de la misma manera que lo hab&iacute;a sido de su madre. Lo cuida amorosamente, lo acepta, lo acompa&ntilde;a en sus andanzas. Adopta a su perro Arthur, un terrier con el que mantiene serenos di&aacute;logos correspondidos. Le habla a Arthur con la misma parsimonia con la que se dirige a Hal o a Georgia, como si &eacute;l fuera un padre comprensivo y magn&aacute;nimo, acabado ejemplar de la educaci&oacute;n antiautoritaria. Los roles est&aacute;n trastocados. Evidentemente la culpa es de esa sociedad de post-guerra, la de los a&ntilde;os '50, en v&iacute;as de liberaci&oacute;n pero todav&iacute;a constre&ntilde;ida por severas normas de comportamiento, sobre todo en lo relativo a la sexualidad y al g&eacute;nero. Un sociedad que s&oacute;lo puede generar sujetos presos de la melancol&iacute;a. Por eso, entre las postales que el narrador exhibe como siendo parte del &aacute;lbum familiar-social, el hecho pol&iacute;tico ominoso no es la muerte de Kennedy sino la de Harvey Milk. Y el &aacute;lbum es tanto familiar como social, porque lo personal es pol&iacute;tico, como sabemos gracias a las feministas. Si se quiere, la ausencia notable de la pel&iacute;cula son las feministas y sus aportes a la liberaci&oacute;n tan homenajeada.<br /><span></span><br /><span></span>  Los comienzos del t&iacute;tulo no s&oacute;lo involucran a Hal, por eso se habla en plural. Tambi&eacute;n incluyen a Oliver que conoce a Anna, otra solitaria, sujeto n&oacute;made contempor&aacute;neo. Anna, francesa, habitando hoteles. Que vive siempre al borde del suicidio paterno, es decir perseguida por la amenaza de un padre que quiere matarse y no lo hace, y la confina a un gesto congelado de permanente huida. Ella es actriz. Tanta imperfecci&oacute;n tal vez no sea m&aacute;s que la condici&oacute;n justa para comenzar algo ni ideal, ni perfecto. Algo... Oliver se aferra a la excusa del fracaso matrimonial de los padres para no cimentar relaciones duraderas. Pero a los 38 esa excusa ya no sirve, ni siquiera a pesar de la auto-conciencia que lo impulsa a ir disfrazado de Sigmund Freud a la fiesta de Halloween. &iquest;A qui&eacute;n quiere enga&ntilde;ar con esa pipa y esa barba postiza? Hacen falta algunos parricidios, lo que no supone matar al padre, sino rescatar al padre imaginario y su destino luminoso (perd&oacute;n, no puedo no introducir a Julia Kristeva), el que invita al goce y al &aacute;gape. &Eacute;ste es, claro, Hal. La mirada del hijo, m&aacute;s all&aacute; de su tristeza, de hacerse cargo de la mochila, es comprensiva. Acepta con una dosis de estoicismo la sexualidad del padre, disfrutada, exhibida. El duelo parece reci&eacute;n concretarse cuando &eacute;l logra aceptar que el padre amaba tambi&eacute;n a otros, sobre todo a ese Andy tan desparejo, tan desgarbado y fuera de sitio.<br /><span></span><br /><span></span>  La pel&iacute;cula es sobria, tal vez para que no caigamos en la trampa de que est&aacute; todo resuelto ahora que vivimos tiempos m&aacute;s relajados, m&aacute;s pol&iacute;ticamente correctos. Las postales del presente son bastante impersonales, como esos pasillos del hotel lujoso en donde vive Anna. La noci&oacute;n de hogar se diluye, por eso hace falta volver a nombrar las habitaciones de la casa cada vez que se la muestra: &eacute;sta es la cocina, &eacute;sta es la sala en donde comemos, &eacute;ste es el ba&ntilde;o. La gran transgresi&oacute;n de los muchachos de treinta es hacer &ldquo;graffiti&rdquo; mientras nadie mira. Si la alegr&iacute;a de los a&ntilde;os '50 era una mera impostaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo definimos entonces lo que es la alegr&iacute;a ahora que estamos de vuelta de todo? De alguna manera exquisita, se trata de asumirnos como eternos principiantes.<br /><span></span><br /><span></span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Frances Ha (2012), Dir. Noah Baumbach]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/frances-ha-2012-dir-noah-baumbach]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/frances-ha-2012-dir-noah-baumbach#comments]]></comments><pubDate>Thu, 27 Feb 2014 19:35:02 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/frances-ha-2012-dir-noah-baumbach</guid><description><![CDATA[ Haz clic&nbsp; Otra vez los neoyorkinos le declaran su amor a la ciudad. Y va una m&aacute;s... Con la est&eacute;tica de Woody Allen, pero aggiornada para la generaci&oacute;n de Lena Dunham. Es decir, esta pel&iacute;cula de Noah Baumbach, que ya nos ha deleitado con otras de su creaci&oacute;n (a no perderse Margot at the Wedding; adem&aacute;s es co-escritor de Life Aquatic), retoma las andanzas de unos personajes a los que se supone que la edad ya les lleg&oacute;, pero todav&iacute;a no l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/1197035.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">Haz clic&nbsp; Otra vez los neoyorkinos le declaran su amor a la ciudad. Y va una m&aacute;s... Con la est&eacute;tica de Woody Allen, pero <em style="">aggiornada</em> para la generaci&oacute;n de Lena Dunham. Es decir, esta pel&iacute;cula de Noah Baumbach, que ya nos ha deleitado con otras de su creaci&oacute;n (a no perderse <em style="">Margot at the Wedding</em>; adem&aacute;s es co-escritor de <em style="">Life Aquatic</em>), retoma las andanzas de unos personajes a los que se supone que la edad ya les lleg&oacute;, pero todav&iacute;a no la encontraron. Es como si nos hubi&eacute;ramos quedado metidos en la eterna <em style="">Manhattan </em>(1979), persiguiendo a Mariel Hemingway una vez que es dejada en libertad por el protagonista, Isaac (Woody Allen en persona), para que pueda continuar con su vida, ya concluida su educaci&oacute;n sentimental. Y aqu&iacute; tenemos a Greta Gerwig, dando cuerpo a la Frances del t&iacute;tulo. La misma ingenuidad de Mariel, su misma rubiedad, sumada a una dosis exacta de empuje como para poder rebelarse en los momentos precisos, y... cambiar de departamento. Frances va dibujando una cartograf&iacute;a por la ciudad, con altas y bajas en correspondencia con los vaivenes laborales, pero sobre todo, relacionales. O mejor ser&iacute;a decir, para hacerle justicia a la profesi&oacute;n que intenta esforzadamente llevar adelante, va bailando una coreograf&iacute;a por los barrios de NY, al ritmo ya no de Gershwin sino de David Bowie. <em style="">There's no sign of life, tararara ta ra ra..., I'm lying in the rain, but I never wave bye-bye</em><br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  La pel&iacute;cula abre con unos di&aacute;logos tan r&aacute;pidos que uno casi no los puede seguir. Y son tan banales como acelerados, al punto de que uno se da cuenta de que no es necesario seguirlos. No pasa por los di&aacute;logos, sino por tratar de entender como se arman y rearman esos tri&aacute;ngulos &iquest;amorosos? No es amor: es amistad, es complicidad, es dependencia. &iquest;No es amor? Es lo que el psicoan&aacute;lisis (lacaniano) ya capt&oacute; en la estructura triangulada del deseo. En realidad el deseo se estructura a partir de ese Otro, pero no como objeto de mi deseo sino como lugar de mediaci&oacute;n, en tanto que el Otro del Otro, que es el deseo de s&iacute; mismo. &iquest;A qui&eacute;n quiere finalmente Frances? &iquest;A su amiga del <em style="">college</em>? &iquest;Todo se complica tanto para que en definitiva sea tan f&aacute;cil? Porque si no, &iquest;a qu&eacute; viene esa fijaci&oacute;n con Sophie?, quien alevosamente la deja plantada luego de la primera escena, en la que se juran compa&ntilde;erismo eterno. Tan amiga no era entonces. Pero al final parece que s&iacute;. Y, bueh. Nadie es perfecto.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  A Frances le toca vivir con Benji y con Lev, con quienes conforma un segundo tri&aacute;ngulo, tramado de androginia. Con ellos, es un pibe m&aacute;s. Benji y Lev son dos chicos ricos, que por eso la pasan bomba. Es lo que uno se imagina como la vida en NY, no las andanzas pat&eacute;ticas de Hanna/Dunham y sus amigas. Pero Frances est&aacute; m&aacute;s bien de este lado de la raya. Trabajos precarios, sue&ntilde;os borrosos de artista, regresiones pesadillescas. Como cuando tiene que trabajar sirviendo vino en un <em style="">catering,</em> en el <em style="">college</em> en el que estudi&oacute;, y volver a vivir en los dormis. Nada enviadiable el panorama. Sobre todo si ya se tiene veintisiete a&ntilde;os. Frances habla de sus veintisiete a&ntilde;os como si todav&iacute;a estuviera en su adolescencia. Pero no es m&aacute;s una <em style="">teen</em>, y esos a&ntilde;os dorados pasaron hace rato. Entonces eso de &ldquo;no soy bailarina, sino aprendiz&rdquo; adquiere un tono de sordidez, una disonancia espantosa con las luces y sombras s&oacute;lo en apariencias suaves y fluidas de esa NY en blanco y negro. En la pel&iacute;cula de Woody Allen, los personajes al menos pensaban que estaban haciendo algo de provecho con sus vidas. No s&oacute;lo comprando Ray-Bans o yendo de fiesta en fiesta.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span> La cosa no es tan mala, porque la lecci&oacute;n de Woody ha cuajado. Dejalo, que siga fluyendo. No te aferres a un argumento. Bueno, viene con moraleja. La moraleja es que para crecer realmente hay que tragarse algunos sapos. Ser abandonado, pero no dejar de buscar. Hacer algo de lo que luego debamos arrepentirnos, como Frances que se endeuda para ir por cuarenta y ocho horas a Par&iacute;s. Al menos, siempre tendremos Par&iacute;s (no pod&iacute;a faltar este horizonte ut&oacute;pico). Aceptar algunas reglas escritas en la letra chica del mercado laboral. Como por ejemplo trabajar de secretaria mientras se pavimenta la rutilante senda de la fama y el &eacute;xito, que probablemente nunca llegue. Sobre todo si es la &uacute;nica forma de pagar el alquiler. Lo importante de no negarse a la experiencia, aunque parezca un simple hilvanado de hechos intrascendentes, de idas y de venidas, es que en &uacute;ltima instancia es de ah&iacute; de donde proviene la fuente de la inspiraci&oacute;n. Puede ser que el dibujo tarde un poco en adquirir cierta nitidez. Pero los pasos van dando forma a ese rostro que te mira y es mirado.&nbsp;para modificar.</div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Magic Magic (2013), de Sebastian Silva]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/magic-magic-2013-de-sebastian-silva]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/magic-magic-2013-de-sebastian-silva#comments]]></comments><pubDate>Fri, 21 Feb 2014 12:17:41 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/magic-magic-2013-de-sebastian-silva</guid><description><![CDATA[ Esta pel&iacute;cula norteamericana transcurre en el sur de Chile y est&aacute; dirigida por el chileno Sebasti&aacute;n Silva, tambi&eacute;n responsable por La nana (2009) y Crystal Fairy &amp; the Magical Cactus (2012). De hecho, Magic Magic funciona en conjunto con Crystal Fairy..., no tanto por lo argumental, aunque se vuelve a la relaci&oacute;n Chile-EEUU, como por el escenario y por el rol que juega en ellas el actor Michael Cera. El reparto incluye actores de varias nacionalidades. No  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/2523081.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; none;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;">Esta pel&iacute;cula norteamericana transcurre en el sur de Chile y est&aacute; dirigida por el chileno Sebasti&aacute;n Silva, tambi&eacute;n responsable por <em style="">La nana</em> (2009) y <em style="">Crystal Fairy &amp; the Magical Cactus</em> (2012). De hecho, <em style="">Magic Magic</em> funciona en conjunto con <em style="">Crystal Fairy...</em>, no tanto por lo argumental, aunque se vuelve a la relaci&oacute;n Chile-EEUU, como por el escenario y por el rol que juega en ellas el actor Michael Cera. El reparto incluye actores de varias nacionalidades. No s&oacute;lo aparece la muy conocida colombiana Catalina Sandino Moreno, lo cual nos hace pensar a los que vivimos hacia el sur de la frontera del R&iacute;o Bravo que para los americanos del norte, todos los latinoamericanos somos figuritas intercambiables (como si el castellano no tuviera modulaciones, bah). De todos modos, lo sintom&aacute;tico de estas dos pel&iacute;culas es el inefable Michael Cera. Ambas parecen haber sido hechas exclusivamente para &eacute;l y el nuevo perfil que est&aacute; tratando de definir, una especie de loquito o m&aacute;s bien un inimputable (algo que lleva a la parodia en <em style="">This is the End</em>, 2013). Todos am&aacute;bamos al chico torpe y <em style="">na&iuml;ve</em>, aureado por un gigantesco Superyo que le imped&iacute;a moverse con comodidad en cualquier medio social, sea &eacute;ste su familia disfuncional en la serie <em style="">Arrested Development</em>, o el bobo que dej&oacute; embarazada a Juno, o el impenitente que peleaba por su chica en <em style="">Scott Pilgrim vs. The Animation </em>(2010). Bueno, digamos que aqu&iacute; ya estaba en transici&oacute;n, como una larva. Peg&oacute; el salto de Canad&aacute; a Chile, la otra punta del planeta, y evidentemente se pas&oacute; tambi&eacute;n a su lado oscuro. Es decir, ahora le toca el turno de entrar en escena al Ello.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  Lo interesante de <em style="">Magic Magic</em> es que, si bien en un principio parece estar claro quien es el malo de la pel&iacute;cula, esa certeza va virando lentamente, conducida por un suspenso bien dosificado. Empieza como una pel&iacute;cula casi costumbrista, con un grupo de estudiantes que van a pasar unos d&iacute;as a una casa alejada de toda civilizaci&oacute;n, inserta en medio de un espectacular escenario natural. La mezcla de chilenos y norteamericanos funciona como la descripci&oacute;n de un contexto cada vez m&aacute;s habitual, la de una cultura global que en apariencias achica las distancias tanto f&iacute;sicas como de imaginarios. La pel&iacute;cula se va transformando en un <em style="">thriller</em> psicol&oacute;gico, que explora no tanto las fronteras nacionales y sus posibles conflictos, como las que separan los diversos niveles de la subjetividad. O tal vez, una de esas problem&aacute;ticas como met&aacute;fora de la otra. Gira tambi&eacute;n en torno de los riesgos de esas fronteras inestables que estallan en los aires frente al est&iacute;mulo correcto, que puede ser cualquier est&iacute;mulo. No es tan f&aacute;cil determinar la fuente detonante de los estados neur&oacute;ticos o psic&oacute;ticos. Al final, pocas cosas le quedan claras al espectador. La magia se refiere entonces a un estado de enajenaci&oacute;n inducido, que hace perder pie a la raz&oacute;n occidental y la deja bogando en la nada.<br /><span style=""></span><br /><span style=""></span>  La chica en problemas es Alicia (Juno Temple), la prima de Sara (Emily Browning), una estudiante norteamericana en plena estad&iacute;a de intercambio. Una situaci&oacute;n perfectamente normal. Alicia, que nunca hab&iacute;a abandonado los l&iacute;mites seguros de su pa&iacute;s (&iquest;seguros?), ahora se encuentra en un territorio extra&ntilde;o y ominoso. Todo huele a premonici&oacute;n o amenaza, desde el vuelo de los p&aacute;jaros, hasta el susurrar del viento en los &aacute;rboles. Los que la rodean se manejan con ciertos dobleces y gestos antip&aacute;ticos, en especial el loquito de Brink (Michael Cera) o la temperamental B&aacute;rbara (Catalina Sandino). Ahora caemos en la cuenta de que &eacute;ste nombre no resulta casual. Porque de lo que se trata es de un conflicto de larga data americana, el choque entre la civilizaci&oacute;n y la barbarie, bajo la forma de la confrontaci&oacute;n entre la Am&eacute;rica Hispana y la Am&eacute;rica Anglosajona. Pero las discusiones en torno a la civilizaci&oacute;n y barbarie tambi&eacute;n est&aacute;n presentes dentro de la Am&eacute;rica Hispana en la coexistencia de otras fronteras, como la que se genera entre la poblaci&oacute;n resultante de los procesos colonizadores y los pueblos originarios, los Mapuches. La pregunta obvia es a qu&eacute; nos referimos cuando hablamos de civilizaci&oacute;n, y viceversa. &iquest;Es esa frontera tan clara de delinear? Las dosis de una y otra f&oacute;rmula nunca se encuentran en estado puro, y la obsesi&oacute;n de pureza s&oacute;lo conduce a la destrucci&oacute;n, sea de sujetos, de espacios, de culturas.  <br /><span style=""></span><br /><span style=""></span> En resumidas cuentas, la pel&iacute;cula es una traves&iacute;a postmoderna hacia el coraz&oacute;n de las tinieblas, con notables pinceladas a lo Hitchcock. Mete algo de miedo. Nos pone ante la sensaci&oacute;n inc&oacute;moda de que la psique es un territorio demasiado incierto. Intentar manipularla es como jugar con fuego. De hecho, literalmente Alicia se quema. En tiempos pasados, a las ni&ntilde;itas se les contaba el cuento de Caperucita Roja antes de que se internaran en el bosque. <em style="">Magic Magic</em> es una f&aacute;bula para contarles a las ni&ntilde;as, antes de que salgan de viaje por el mundo. En ese sentido, termina siendo un cuento de hadas... a <em style="">fairy-tale</em>.&nbsp;clic aqu&iacute; para modificar.</div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[In a world... (2013)]]></title><link><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/in-a-world2013]]></link><comments><![CDATA[http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/in-a-world2013#comments]]></comments><pubDate>Wed, 12 Feb 2014 21:06:40 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://majopunte.weebly.com/comentarios-de-cine/in-a-world2013</guid><description><![CDATA[ Esta pel&iacute;cula es un buen ejemplo de hasta qu&eacute; punto la industria cinematogr&aacute;fica hace compromisos con las demandas de las te&oacute;ricas feministas, seg&uacute;n la premisa de &ldquo;se dobla, pero no se rompe&rdquo;. Se trata de una comedia. Por lo tanto, los personajes est&aacute;n siempre a punto de caer en el abismo, pero al final se salvan... todos. En el camino se permite hacer algunos peque&ntilde;os movimientos en direcci&oacute;n a lo que Judith Butler llama &ldqu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://majopunte.weebly.com/uploads/1/1/7/5/11757632/7423357.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:justify;display:block;"><span style="text-align: justify;">Esta pel&iacute;cula es un buen ejemplo de hasta qu&eacute; punto la industria cinematogr&aacute;fica hace compromisos con las demandas de las te&oacute;ricas feministas, seg&uacute;n la premisa de &ldquo;se dobla, pero no se rompe&rdquo;. Se trata de una comedia. Por lo tanto, los personajes est&aacute;n siempre a punto de caer en el abismo, pero al final se salvan... todos. En el camino se permite hacer algunos peque&ntilde;os movimientos en direcci&oacute;n a lo que Judith Butler llama &ldquo;el corrimiento de la norma&rdquo;. &iquest;Caer&aacute; bajo la ley del Efecto mariposa? Se ver&aacute; pr&oacute;ximamente. La cosa es as&iacute;: Caroll, protagonizada por la propia directora novel y guionista del film Lake Bell (guauuu, mujer orquesta), parece una adolescente en talle 38. Es decir, tiene 30 a&ntilde;os, pero no ha logrado todav&iacute;a encontrar su lugar en el mundo. Empezando por un departamento o algo parecido. El padre la echa amablemente de la casa al comienzo de la pel&iacute;cula, porque decidi&oacute; convivir con su novia que tiene la misma edad de la hija. Es decir, si es un cabr&oacute;n, que no se note. O como esa de &ldquo;porque te quiero, te aporreo&rdquo;. Sin demasiado dramatismo, Caroll hace el bolsito y se va a dormir al sof&aacute; de su hermana. &Eacute;sta, por su parte, agrega una segunda l&iacute;nea, algo innecesaria desde el punto de vista dram&aacute;tico, pero que tal vez sirva para subrayar el papel l&aacute;bil y dependiente de estas dos hijas. Dani, as&iacute; se llama, est&aacute; en un momento de duda acerca de su matrimonio y casi, casi, cae en la trama de un irland&eacute;s seductor, que la atrae justamente por su acento ex&oacute;tico. De acentos trata toda la pel&iacute;cula, de voces y de modulaciones. Caroll trabaja como entrenadora de voz. Su deseo, no obstante, apunta a avanzar en una profesi&oacute;n en la que su padre se ha destacado y ha hecho carrera, que es la de hacer los &ldquo;voice-over&rdquo; de los trailers de las grandes producciones de la industria cinematogr&aacute;fica. No es como heredar una farmacia. La lucha y la competencia son terribles, porque parecer&iacute;a ser que los egos juegan un rol central y empa&ntilde;an el profesionalismo inherente a toda profesi&oacute;n liberal. A lo que se suma, que existe un claro techo de cristal. Y aqu&iacute; se juega la parte feminista del film. Lograr el puesto para cubrir la voz del trailer de una cuatrilog&iacute;a personificada por mujeres (se la ve fugazmente a Cameron D&iacute;az en el papel de la amazona revolucionaria que dirige una horda de f&eacute;minas para recuperar su territorio), implica algo m&aacute;s que desbancar al padre y dar lugar al necesario recambio generacional. Implica abrir un espacio hasta ese momento vedado para las mujeres en Hollywood. N&oacute;tense las iron&iacute;as, subrayadas por esa hiperinflaci&oacute;n tan hollywoodense, a prop&oacute;sito de la necesidad imperiosa de estar superando siempre las propias fronteras. La saga es una cuatrilog&iacute;a, algo oportunamente subrayado por los personajes. El trailer es una evidente parodia a los&nbsp;</span><em style="text-align: justify;">blockbusters</em><span style="text-align: justify;">&nbsp;que inundan las pantallas actuales. Genna Davis, que aparece al final como la empresaria &ldquo;hardboiled&rdquo; que deber&aacute; elegir al ganador/a para el trabajo, lo pone negro sobre blanco: es el negocio, est&uacute;pidx! Para ella, amazona al fin, la meta se reduce simplemente a hacerse del lugar, para seguir multiplicando lo mismo de siempre. Una jibarizaci&oacute;n del feminismo.</span><br /><span style="text-align: justify;"></span><br /><span style="text-align: justify;"></span><span style="text-align: justify;">La vuelta de tuerca feminista del film, entonces, no radica en ganar o no ganar el puesto. Aunque convengamos en que eso ayuda. La industria cinematogr&aacute;fica est&aacute; en el centro de la cr&iacute;tica, en tanto que emergente de una sociedad patriarcal, l&iacute;nea simp&aacute;ticamente trabajada a partir del padre. No es tan terrible el tipo, pero jode. Es decir, parece un padre cari&ntilde;oso, preocupado por el bienestar de ambas, Caroll y Dani. Sin embargo, por alguna raz&oacute;n, las hijas no comparten su entusiasmo convivial. Debe ser porque el padre las est&aacute; desanimando todo el tiempo, porque las &ldquo;feminiza&rdquo;, lo cual en lenguaje macho quiere decir que las coloca en un lugar inferior, subalterno, bonito pero irrelevante. No parece ser tan acuciante el miedo del padre a ser desbancado, cuando al comienzo de la pel&iacute;cula le aconseja a Caroll que se dedique a copiar acentos, que le salen tan bien. El p&aacute;nico le sobreviene reci&eacute;n hacia el final, cuando se da cuenta de que de verdad puede quedar emasculado por su propia hija, cuando ella se apropie de la Palabra de todas las palabras, la frase acu&ntilde;ada por Don Lafontaine: &ldquo;</span><em style="text-align: justify;">In a world...</em><span style="text-align: justify;">&rdquo;.</span><br /><span style="text-align: justify;"></span><br /><span style="text-align: justify;"></span><span style="text-align: justify;">En definitiva, la noviecita rubia resulta ser m&aacute;s sensata de lo que hace sospechar su apariencia de &ldquo;blondie&rdquo;, aunque apele a los archi-remanidos argumentos pro-familiaristas enunciados en la frase &ldquo;lo &uacute;nico que cuenta es la familia&rdquo;. Al menos sirve para que papi acepte el traspaso generacional, la antorcha que llevar&aacute; finalmente al &eacute;xito en la vida. O sea, la sangre nunca llegar&aacute; al r&iacute;o. Implica para &eacute;l aceptar que su herederx es un ejemplar del sexo femenino, aunque resulta obvio que &eacute;l hubiera preferido un varoncito, en la figura adoptada del enervante competidor de Caroll, Gustav. &iquest;Qu&eacute; es lo feminista, entonces? Aparte de que la chica buena gana. Y es una chica. La escena final la muestra a Caroll feliz con su profesi&oacute;n de entrenadora de voz y m&aacute;s integrada a su entorno, protagonista de un espacio que es de ella o que ella se ha sabido hacer, al que ella pertenece. No es un final espectacular, sino que m&aacute;s bien tiende a desmitificar el &eacute;xito, ese constructo tan norteamericano. La conclusi&oacute;n, que parece evidente para la industria del cine, desemboca en la idea enunciada al comienzo: se dobla, no se rompe. No parece justo pedirle mucho m&aacute;s a un entretenimiento, aunque este producto d&eacute; pie para pensar en los techos de cristal, el sexismo laboral, el paternalismo, y todos los desmanes que produce en las vidas cotidianas de hombres y mujeres la estructura patriarcal del mundo que compartimos, ese &ldquo;</span><em style="text-align: justify;">woooorld</em><span style="text-align: justify;">&rdquo; que se estira pero no se ensancha.</span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item></channel></rss>